octopus
De todos los animales invertebrados marinos, sin duda, el octopus vulgaris, pulpo, es el más inteligente. Forma parte de la familia de los cefalópodos, la cual reune principalmente a las sepias y los calamares con esta especie tan conocida. Y desde luego hace honor a su nombre: es cabeza y pies. Inteligencia y fuerza para sujetar y moverse.
Todo el mundo distingue al pulpo como un plato sabroso en la mesa, pero ignora su comportamiento en su estado natural. Es un experto en camuflaje. Imita a la perfección el color del fondo en el que se oculta e incluso su puel adopta las mismas rugosidades que la roca sobre la que se sustenta. Además es un buen depredador, capaz de atacar a su presa, crustáceo o pez, en un santiamén.
Pero lo que más distingue al pulpo de las demás criaturas es su inteligencia y su capacidad de conseguir lo que necesitan para subsistir a través del raciocinio.

En mi último paseo submarino pude encontrarme con un ejemplar de pulpo mientras construía su "refugio". El pulpo acostumbra a recoger pequeñas piedras recondeadas y de tonos claros para tapar su casa. Además, tiene una afición que le lleva a su perdición muchas veces. le atraen los colores brillantes. Por eso se utiliza desde tiempos inmemoriales una cucharilla atada a unos anzuelos. El brillo metálico hace que el cefalópodo le ofrezca un abrazo póstumo.

En el caso del ejemplar que vemos en mis fotografías, además de la piedra que aparece sobre su cabeza, había arrastrado hasta su escondite un reluciente plomo de pesca de superficie, seguramente perdido en el fondo marino pocos días antes a juzgar por su brillo.
El metal pesado y contaminante será el compañero de fatigas del pulpo. La muestra evidente de la realidad actual del ecosistema submarino: una imperfecta simbiosis entre el residuo venenoso humano y el animal.

En la pequeña filmación que muestro para finalizar, podemos ver cómo reacciona el pulpo cuando acerco mi mano para separarlo de su peligroso talismán:
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