mamíferos marinos y peces luna

dieciseis de mayo de 2010, abordo del "Apnea V".

 

Ilusionados por los últimos encuentros con ballenas a poca distancia de Barcelona, soltamos amarras mi hermano Joan Carles y este argonauta a las 8:00 h de la mañana para tomar rumbo 150º hasta donde se pierde de vista la tierra, al encuentro de estos grandes cetáceos.

Mientras vamos dejando la costa atrás, observamos los numerosos restos de basura que los últimos días de lluvia ha dejado en la superficie del agua. Nuestra enfilación se ve momentaneamente cambiada por estos residuos flotantes.

Poco a poco, el color de la superficie marina va cambiando... va adoptando un tono más marino, aunque observamos algo que ocurre en esta época: el tono un tanto verdoso del agua, indicando la gran cantidad de plancton que guarda el fondo del Azul.  El día es claro, u n moderado viento de mestral, hace que la motora de apenas 6 metros de eslora cabalgue sobre las aguas. Un acusado mar de fondo acompaña nuestra andadura.

 

 

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Pronto avistamos un pez luna (mola mola) de tamaño mediano. El pez luna tiene la forma más curiosa de todos los peces que he visto bajo el agua salada. Un ojo enorme, unas aletas dorsal y anal alargadas, un color grisaceo que recuerda el satélite que lleva su nombre... y unos andares lentos y curiosos únicos en los animales marinos pelágicos... es un gran depredador de medusas (que encontramos en grandes cantidades, sobre todo del tipo velela) por lo que tiene un papel muy importante en la cadena trófica, a falta de otro comedor de medusa, como el atún o la tortuga caretta. Lo triste es que este tranquilo pez, muchas veces es arrollado por la hélices de las embarcaciones poco observadoras de lo que flota sobre la superficie. También en verano, al acercarse mucho a la costa, es confundido con facilidad por un tiburón, al dejar su aleta dorsal visible fuera del agua como podemos ver en la imagen inferior.

 

 

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Al trote sobre las olas, ahora con más resaca que viento del NW, seguimos encontrando más peces luna y tomamos varias filmaciones (ver enlace al final de este post), aunque los continuos movimientos de la motora no ayudan a captar imágenes de calidad por esta vez.

Cuando estamos en el punto más alejado de la costa, a 20 millas, y cuando empezamos a desmoralizarnos, el Mediterráneo nos brinda el mejor regalo: un grupo de delfines molares se acerca a la proa, juega con los golpes del pantoque, escoltan las amuras... dan saltos... Nos dan una lección: ellos son más veloces, más aerodinámicos... y llevan millones de años de experiencia en el Azul. Totalmente excitado y emocionado, contemplo y disfruto de los movimientos de estos mamíferos. Se colocan a tocar de la proa... salen disparados... y vuelven de cara al barco a rumbo de colisión como perfectos torpedos. Finalmente dan un quiebro y vuelta a empezar. No hay palabras para describir esto, ni imágenes que igualen lo que vemos. Entre la espuma que salpica mi objetivo y los saltos que da la motora, intento filmar lo que puedo (ver enlace inferior).

 

 

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 Las millas van pasando bajo la quilla; seguimos la costa a la distancia antes mencionada pero ahora rumbo más al sur. Ni rastro de grandes cetáceos. Enfilamos hacia la costa hasta el lugar de los últimos avistamientos, entre 11 y 5 millas de la costa de nuestra ciudad. Cuando llegamos mas o menos a las coordenadas, cuesta creer que los gigantes roncuales pasen tan cerca de la gran urbe. Pero es así, las imágenes tomadas tan solo 15 dias antes lo demuestran: espectacular testimonio, dos roncuales comunes, de unos 15 metros de envergadura (pueden llegar a medir más de 20 metros) se pasearon frente al Apnea IV dejando una filmación para la historia gráfica ( ver enlace al final del post).

Son unas criaturas inteligentes, respiran como nosotros, hacen apneas, forman familias indivisibles y nos enseñan que hay mucho que aprender de su ignorado hábitat, los mares y océanos de la tierra... mundos aún por descubrir.

 

 

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Pero esta vez no tenemos suerte. Desgastamos nuestras pupilas oteando el horizonte, nuestra vista nos traiciona y vemos formas donde no hay nada... son los espejismos de los navegantes enmedio del desierto Azul.

En nuestra mente queda el recuerdo de la familia de delfines que nos ha acompañado y la caricia del viento de mestral.

Enfilamos hacia puerto y ya estamos haciendo planes para la nueva salida que nunca sabremos cuando será.

Nuestra Dama Azul marcará la agenda.

 

videos:

 

delfines:

http://www.vimeo.com/11805888

 

ballenas:

 

http://www.vimeo.com/11502440

 

pez luna:

 

 

http://www.vimeo.com/11807144

 

 

 

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