Espáridos

Nunca dejará de sorprenderme la gran cantidad de vida que aún esconde el fondo marino. Una fuente que seguro algún día veremos como se agota pero que, de momento, a pesar de los muchos esfuerzo del ser humano para exprimir la última gota, nos depara imágenes muy interesantes.

En la gran familia de los espáridos, podemos destacar los grandes grupos que pueden llegar a formar los sargos comunes, como en el caso de la primera fotografía. Un vuelo de ejemplares adultos se mueve entre un bajo rocoso y otro en busca de alimento, seguramente mejillones que mordisquear con sus poderosos dientes de los que ya hemos hablado en otras ocasiones.
Más abajo tenemos un cardúmen de salpas moviéndose rápidamente sobre un sustrato de cascajo y arena.

En la foto que aparece sobre este texto, por fín puedo mostrar un sargo "real", o sargo breado, como se les conoce en la costa cantábrica. Su nombre latinizado es diplodus cervinus y se le distingue fácilmente de sus parientes espáridos por las gruesas bandas parduzcas o marrones que atraviesan su cuerpo verticalmente. Es un pez muy escurridizo, por lo que no he logrado fotografiarlo de cerca y en todo su explendor... aunque espero con ansiedad una ocasión más propicia. El sargo real es un ejemplar que suele estar en fondos más profundos que otros de su familia. Cuando nos acercamos a él, de un coletazo nos obliga a seguirlo hasta profundidades difílices para los apneístas o a desistir en el intento.

En la imagen superior, tomada por mi hermano Toni en las cristalinas aguas de una de tantas islas que posee Grecia, podemos demostrar que el sargo se reparte por todo el mediterráneo. Observemos el parecido del fondo marino de la otra parte de nuestro mare nostrum con el de nuestras costas. El mismo mundo submarino une varias culturas milenarias a lo largo del mar que vió nacer las primeras civilizaciones que han marcado la historia de la humanidad.
