Las últimas tortugas
Como ya hemos apuntado otras veces, la costa de Barcelona, y en concreto las mismas aguas marítimas que tocan nuestra ciudad, pueden darnos muchas sorpresas en cuanto a encuentros con especies poco comunes. El otro día, mientras mi hijo Marc navegaba frente a la bocana del Port Olímpic siguiendo junto a otros niños un curso de verano de vela ligera, mientras estaban siguiendo las indicaciones de los monitores, vieron una forma oscura y redonda flotando en la superficie. Segundos después observaron que ese "objeto flotador no identificado" parecía moverse... La embarcación semi-rígida de apoyo del grupo se acercó hasta tocar 'eso' y descubrieron que se trataba ni más ni menos que de una tortuga marina adulta, concretamente una especie prácticamente extinguida en el Mediterráneo: la caretta caretta. La subieron a bordo y vieron que presentaba restos de red de pesca enganchados en sus patas delanteras y lo que era más preocupante: un anzuelo de palangre clavado en su cuello y posiblemente una de sus patas traseras estaba rota. Rápidamente, trasladaron al animal herido a tierra y los monitores del Centre Municipal de Vela actuaron como corresponde en estos casos: llamaron al departamento de veterinarios del C.R.A.M (centre de recuperació d´animals marins); se le hizo una primera cura de emergencia y fue llevado sin demora a la sede situada en Premià de Mar. Lamentablemente, no es la primera vez que ocurre un episodio parecido en nuestras costas. Las tortugas marinas están siendo aniquiladas sistemáticamente de nuestra mar por causas totalmente humanas: la pesca industrial, la contaminación de las playas que impiden su puesta anual de huevos, el comercio de su caparazón y su carne durante siglos... todo ello hace que la caretta aparezca cerca de tierra en este estado. Algunas incluso mueren al atragantarse después de ingerir una bolsa de plástico que confunden fatalmente con uno de sus alimentos preferidos: la medusa. Cada vez hay más personas sensibilizadas con este problema, y hay que reconocer que actualmente son los mismos pescadores profesionales los que liberan de sus redes alguna tortuga que ha tenido la mala fortuna de topar con ellas. Pero aún queda mucho camino que recorrer para recuperar este bello y pacífico animal... un ser del que se dice que tan sólo uno de cada mil llega a edad de reproducción. En nuestras manos está que la caretta aparezca o no, en generaciones futuras, disecada en un museo y expuesta al público como un animal extinguido, como los dinosaurios. (foto: Toni Fluxà) www.apsub.org www.eltiempodelosaficionados.com www.pescasub.net 